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Suspiro

 

亀の甲より年の功 

 

Es fácil, incluso lógico entender por qué Hayao lloró en la presentación de Kaze Tachinu (The Wind Rises). En su última película el dibujante hace algo diferente al resto. Cada una de sus antecesoras son inhalaciones. Ficciones que nacen para ser aspiradas. Aroma.
The Wind Rises es distinta, es exhalación. Suspiro.

De los elementos, Miyazaki es el aire.
Naturalmente, se respira.

On Your Mark & Castles in the Air (CHAGE & ASKA PV) from ala sunder on Vimeo.

 

 

 


 

Apostilla: Que hermoso es volver al blog, llevaba tiempo sin hacerlo, además había dejado ese espantoso lunar que es la entrada anterior. Infecté al blog con la nauseabunda política (pronta y lastimosamente lo seguiré haciendo) ya era necesario poner algo de real importancia para que se dejara abajo lo anterior. Algo sobre cine.
Segunda Apostilla: Esta vez creo que me has dejado completamente desvalido. No lo esperaba. Hace mucho no lo sentía. Esa sensación de inferioridad abismal que existe exclusivamente contigo. Sigues siendo la misma.

 

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guerín sol low 001
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¿Basta con ver? (Dos charlas con José Luis Guerín)

Lo que a algunos les produce una indiferencia natural para otros es el lugar en donde depositan muchos de sus afectos. Y en el profundo afecto por la realidad es donde se pueden encontrar personalidades como la de Guerín. La única idea de lo que para Guerín significa la realidad solo la podemos hacer a partir de su obra, en sus charlas a lo máximo que llegamos es a comprender cuanto la aprecia.

“La realidad jamás te decepciona, si sabes verla con respeto la realidad jamás te decepciona”

El cine como escritura, no como literatura como escritura. Una posibilidad mayor y más grande donde lo que se gesta entre el lente, el cineasta y la realidad es un producto de pura creación. Podría decir Fellini que el verdadero realista es el visionario, podría haberlo dicho cualquiera, lo cierto es que en la mirada de algunos la realidad luce fantástica, única, otra. Es la visión individual la que define al cineasta. Lo que decida apreciar de la realidad a través de su cámara adopta luego en la pantalla la categoría de “lo que el autor ve” “lo que muestra/oculta” o en términos de Guerín “lo que pesca”.
Muchos artistas visuales y cineastas claman en cada charla y hasta en sus obras por afiliados a sus ideas, otros menos, son capaces de aplacar su ambición y proponerse el reto de verse a través de las imágenes que capturan. La sutil voz(mirada) de Guerín es la misma de un artesano empeñado en, a través de su oficio, saldar pendientes con él mismo. O proponerse más.

José Luis Guerín y Luis Ospina

José Luis Guerín y Luis Ospina

Su diálogo interno y personal se muestra más trasparente y más hasta universal que cualquier otro discurso colectivo. Si el oficio de Guerín es el de ver. Si intenta afrontarlo como una ocupación desprendida de prejuicios y alardes. Si apela al conocimiento de la historia como base mínima. Si revela profundo afecto por la imagen, el lenguaje, la cámara como artefacto expresivo. Lo que nos vamos a encontrar es con la mirada más honrada de un creador.

Honor que un artífice así comparta nuestro idioma.

 

 

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El Acto (o sobre El Rito 1969)

Un hombre que dijo que su mujer era el teatro y su amante el cine, quien en sus obras hace una constante demostración de ello. Ernst Ingmar Bergman.


En mi memoria se hace imposible encontrar algún otro cineasta que haya capturado tan fielmente el concepto de oscuridad. Física y humana.
En “Fanny y Alexander” Bergman se autorretrata como un pequeño niño jugando con un teatro de figurines, en “El Rito” hace lo mismo, solo que en vez de juguetes, esta vez son actores. Cuatro en toda la película. Algunos de ellos ni siquiera alcanzamos a ver completamente ya que muchas partes de la obra son planos medios y otros primeros planos que son constantes, repentinos y potentes.

Algo que sí está más presente en mi memoria son ciertas clases de mi infancia en que numerosos profesores con absurda frustración intentaban enseñarme a mí y a otros monigotes lo que era hacer teatro. Éramos unos seres tan malogrados que no había forma que llegáramos a nada siquiera aceptable. No fue nunca culpa de los maestros, ellos intentaron todo, el ejercicio, la danza, la parodia, la comedia, la teoría, todos fallos estrepitosos.
Hasta que un buen día intentaron con nosotros la estrategia del teatro del absurdo.
Ahora (siempre) hablo solo por mí, funcionó.
Leer a Ionesco fue transformador, seguirlo e imitarlo fue doloroso y emocionante. Sin ser un experto en el tema entendí como el actuar es una de las actividades humanas más arduas y laberínticas en las que se puede caer por voluntad ¿vocación?. 

Mishima, close up.

Mishima, close up.

En esa inducción vino uno de los problemas fundamentales, la expresión corporal y la simulación del sentimiento. Al principio con el burdo conocimiento que tenía, pensaba en la expresión corporal como actos del cuello hacía abajo (Jean-Gaspard Deburau ratificaría lo contrario). Luego comprendí que el rostro también hace parte de la corporeidad. El gesto, la mueca, la emoción, casi todas tienen en el rostro su herramienta más afilada. “El Rito” que empieza con un primer plano y termina con otro del mismo actor aunque completamente diferentes, se sospecha la habilidad de Bergman para contar en una película de mucha sencillez y nada de simpleza el complejo acto de actuar. 

Me, close up.  (Selfie)

Me, close up.
(Selfie)

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Vecinos (o sobre Tony Manero)

Tengo un vecino músico. Se construyó una caseta alejada de su casa para practicar. Queda justo al lado de mi ventana. Cada día de por medio puedo escucharlo practicar desde las cinco de la tarde hasta las once de la noche. Su labor es seguir con la percusión canciones que le gustan. Admito que muchas noches no está nada mal y escuchar a Héctor Lavoe, Ibrahim Ferrer o Compay Segundo es un privilegio. Otras es más bien desesperante. Gracias a mi vecino conocí a Thelonius Monk, John Coltrane y a Ravi Shankar mucho antes de que me gustaran. Gracias a él también entendí que The Beatles, Eric Clapton o Prince no tenían nada que ver conmigo.
Mi vecino es un hombre apasionado, no tiene un trabajo estable, su hijo tiene deficiencias cognitivas y su esposa le riñe. Sin embargo no falla un solo ensayo en su caseta, para mi pesar.
Todos tenemos un escondite, un lugar donde sin importar las circunstancias nos sentimos seguros. Para algunos ese lugar son otras personas, para otros las cosas, para mi vecino es la música; cada cual tiene la ilusión de que algo lo libera de la realidad. El problema con mi vecino es que su escondite está muy cerca del mío.

Tony Manero es una película sobre un hombre escondido en una de la ilusiones que más han atrapado personas, el cine. Así como todos tienen su escondite cada uno tiene sus razones para esconderse. Es obvia la crítica que se hace en la película de Larraín a la situación política de Chile en los años 80 desde todos los puntos de vista. Se puede ver el personaje de Raúl Peralta como una metáfora de toda la sociedad chilena de aquella época, mezquina, egoísta, escondida y asesina, como también se puede ver literalmente en el transcurso de la historia como el gobierno es el encargado de perseguir a los detractores e instaurar terror. El esfuerzo de esta película por retratar a este personaje es esencial. La cámara casi nunca lo suelta. La imagen es una extensión del protagonista, un parásito. Moviéndose con él.

El cine nos permite ser invisibles y adentrarnos en el escondite de Peralta, ver quien es ese hombre que vive escondido o que hizo de su vida su propio refugio. Seguramente cuando la realidad nos pide que huyamos de ella es el punto en que más se debe enfrentar, y eso exactamente es lo que no nos cuenta Tony Manero. Pocas dudas nos quedan de que el protagonista es un inmenso cobarde, aunque también podríamos recordar a Jean-Paul Charles Aymard cuando dijo “Los cobardes son los que se esconden bajo las normas”

Yo por ahora cerraré la ventana que mi vecino está a punto de empezar.

Good fences make good neighbors


Originalmente  en: Medium

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Mr. Hyde (o sobre “Freaks” 1932)

El hombre es un chiste para el hombre, y más cuando nos acostumbramos a lo que vemos en el espejo.

Por eso la normalidad es algo que creemos implícito en nosotros. “Soy una persona normal”. Nos repetimos con frecuencia, los monstruoso es lo que se aparta a nuestra mentalidad. Entonces acudimos al espectáculo circense y feriado de los fenómenos, seres humanos con cualidades físicas completamente diferentes a las acostumbradas, que despiertan una morbosidad por lo distinto. Exactamente al cine, como anotaba Herzog, en sus comienzos el cine era sólo un acto de feria que la gente veía como algo más cercano a la magia que al arte.

Se entiende porque “Freaks” fue a su estreno una película tan controversial y censurada, sus maravillosas imágenes y personajes causaron repulsión en los críticos y el público, idéntica reacción que se ve dentro de la película cuando los protagonistas realizan sus actos. Sin embargo es una reacción predecible y más para una cinta de su tiempo. Que esta obra sea alabada solamente por su muestra de rebeldía es injusto ya que en ella hay razones más divertidas que su desobediencia a lo “normalmente” permitido. Tod Browning que también dirigió Dracula conocía muy bien el poder de las imágenes, no solo para causar impacto sino para revelar verdades. Así que a través de una serie de personajes completamente diversos y ninguno físicamente (ni personalmente) cercano al otro representó una historia de engaño y ambición. Los personajes sin diferencias utilizan a los otros como objetos para sus planes. Muchos ven aquí la insinuación de la película, que los verdaderos monstruos son las personas “corrientes” llenas de maldad y sevicia.

En cambio lo que encontré maravilloso y contundente fue el tramo final, el hecho de la venganza de los circenses contra sus colegas, filmado de forma que de verdad infunden miedo, no por su aspecto sino por el acto que piensan cometer. Browning durante toda la película muestra a estos personajes ante la cámara con dignidad, los enanos son grabados desde su altura como cualquier otra persona, otros se ven haciendo su vida, teniendo hijos, encendiendo un cigarrillo sin inconveniente. Así que en la venganza final la monstruosidad que antes solo proferían los personajes comunes, aparece también en ellos. Causando daño, temor y atrocidad.

No hay por qué creer que estos hombres al ser diferentes y tener que vivir un camino menos común y seguramente más arduo están revestidos de alguna virtud especial, son seres humanos, capaces de aberrantes, grotescos y monstruosos actos. Freaks es poderosa porque es un espejo en el que sus imágenes no son otra cosa que la constatación de nuestra monstruosidad, nuestro otro retrato y sabemos que si alguien más lo pudiera ver nos mandaría a una jaula para reír.

( También puede leer esta entrada en: https://medium.com/p/f82f8e24b0fc )

Apostilla: Hace mucho no soñaba contigo, a decir verdad me lo busqué. Volví a pensarte mientras intentaba dormirme y como si fuera un llamado apareciste. Algo raro está sucediendo ahora contigo en mis sueños. Ya no hay idolatría, máximo un vago deseo. Está pasando eso que tanto te repetí que no sucedería. Te lo repetía para que lo tuvieras presente porque yo sabía que jamás sucedería. Está pasando. 

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