Albur

Quizá

Su voz transmitía una falsa inocencia.

—¿A qué edad te quieres casar? —me preguntó.
—A los 31 años —respondí.
—¿Por qué a los 31 años? —me volvió a preguntar.
—Porque es la mitad de la vida ¿no? —dije.
—Te piensas morir a los 62 ¿o qué?
—No creo, pero después de eso ¿ya no se vive no? solo se recuerda.
Quizá no llegue a los 31 años. —le contesté.

 

 
Su rostro se inclinó al encender un cigarrillo. Cruzamos miradas. Seguimos nuestro camino.

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